"Estoy harta de luchar en vano en esta sociedad que me enjaula, que me corta las alas. Queréis verme caer y al final lo vais a conseguir. Por eso os digo, que extendáis vuestras manos y aplaudáis. Ya tenéis lo que tanto ansiabais. Un alma vacía. Queríais verme caer, y lo habéis logrado, pero no solo conseguiréis eso. Vais a verme cavar mi propia tumba. Enhorabuena, hijos de puta. Sólo miráis desde vuestra ventana de orgullo, y tranquilos, desde allí veréis salpicar mis gotas de sangre sin llevaros una sola mancha. Podréis sentir el tacto de mi muerte sin tener que manchar vuestras manos" - Escribía mientras las lágrimas mojaban su cerdo de peluche. Sí, ese tan bonito que le regaló aquella anciana que solía ser amiga de la familia, hasta que les dejó...
Más tarde, se acercó a la ventana de su cuarto, desde donde se veía la ciudad entera. Leyó la carta y añadió algunos comentarios y agradecimientos a su perro, que la acompañaba todas las noches mientras ella se rasgaba la piel con aquella cuchilla oxidada.
Se sentó al borde de la ventana, abierta. Miró fijamente sus rodillas, y también al vecino de en frente, que ni se inmutó de su presencia, ya que fijaba toda su concentración en la pantalla del ordenador. Tal vez jugaba al GTA, o al Assassins.
El tiempo corría en su contra, la arrastraba. Se ponía nerviosa y su pulso aceleraba. Le temblaban hasta las pestañas. Empezó a recordar aquella canción que tanto la había ayudado a superar cada infierno, cómo no, era de Nach. Siempre escuchaba Nach para evadirse, pero esta vez, ni la música era capaz de llenar su alma vacía por los desengaños, nada era capaz de materializar sus sentimientos. Incluso dudaba de ser capaz de sentir. Estaba muerta por dentro. Por eso decidió morir también por fuera. Porque una persona sin alma, no es una persona.
Llevaba unas horas sentada en aquella ventana de aquel edificio. Los segundos pasaban como los cuchillos descuartizan a las víctimas del maltrato animal en las plazas. Tajantes. Las dudas inundaban su mente. Había llegado a un punto en el que no sabía cómo actuar. No quería hacer daño a nadie más, pero para ello tenía que hacérselo a sí misma. Por ello optó por saltar. Cogió el impulso más difícil de su vida, dio el salto más grande de su vida, y también el último.
Quedaba sin aliento, por la adrenalina que expulsaba su cerebro, mientras su corazón daba unos latidos de pánico.
07:00. Sonó el despertador. Entonces Marina despertó, abrió los ojos y rompió a llorar. Su infierno no terminaba ni en sueños. Le tocaba vivir otro día más sin sentido. Otro día más, rasgando sus muñecas. Otro día más entre sus cicatrices y sus manos.
A contracorriente.
Aquí me muestro tal como soy, puedo desahogarme, puedo ser yo. Expresar lo que siento y cuando lo siento.
lunes, 10 de febrero de 2014
jueves, 25 de julio de 2013
Rumbo perdido.
Cada mañana me levanto. Mis ojos perezosos, no ven más allá de mis sueños rotos. Otro día más en este mundo de luchadores, luchar y perder.
Luchadora, pero gran perdedora. Así me siento cada día de mi vida.
Perdí lo mas bello que tenía, y lo perdí por tonta.
A veces no sabemos apreciar lo que tenemos. Necesitamos sufrir una tragedia interna para darnos cuenta de lo que poseemos en nuestras manos.
Yo sujetaba tu corazón, al igual que tu sostenías el mío. La diferencia es que tú lo soltaste. Cayó en mil pedazos. Y ahí está, en el suelo de mi habitación oscura. Oscura porque las persianas están bajadas. No quiero luz, no quiero ruido. Solo quiero que vuelvas. Te necesito, al igual que te necesité todos los días hasta ahora. Lo peor de todo es que te necesitaré, todos los días hasta siempre. Eso no va a cambiar jamás.
Mientras tanto intento no confiar en nadie. No hablo, solo escucho. Así de simple es mi vida desde que no estás. Dejaste un vacío enorme, imposible de llenar. Me limito a seguir caminando por esta fría carretera del desierto. Donde los días son muy secos y las noches son horriblemente oscuras. Tú fuiste mi luz en las noches de penumbra, mi sombra en los días de calor abrasador, fuiste parte de mi y mi puzzle está ahora incompleto sin la pieza principal.
Y aquí sigo caminando sin rumbo, rumbo perdido desde que te has ido.
Luchadora, pero gran perdedora. Así me siento cada día de mi vida.
Perdí lo mas bello que tenía, y lo perdí por tonta.
A veces no sabemos apreciar lo que tenemos. Necesitamos sufrir una tragedia interna para darnos cuenta de lo que poseemos en nuestras manos.
Yo sujetaba tu corazón, al igual que tu sostenías el mío. La diferencia es que tú lo soltaste. Cayó en mil pedazos. Y ahí está, en el suelo de mi habitación oscura. Oscura porque las persianas están bajadas. No quiero luz, no quiero ruido. Solo quiero que vuelvas. Te necesito, al igual que te necesité todos los días hasta ahora. Lo peor de todo es que te necesitaré, todos los días hasta siempre. Eso no va a cambiar jamás.
Mientras tanto intento no confiar en nadie. No hablo, solo escucho. Así de simple es mi vida desde que no estás. Dejaste un vacío enorme, imposible de llenar. Me limito a seguir caminando por esta fría carretera del desierto. Donde los días son muy secos y las noches son horriblemente oscuras. Tú fuiste mi luz en las noches de penumbra, mi sombra en los días de calor abrasador, fuiste parte de mi y mi puzzle está ahora incompleto sin la pieza principal.
Y aquí sigo caminando sin rumbo, rumbo perdido desde que te has ido.
lunes, 22 de julio de 2013
¿Entonces qué me dirías?
¿Qué me dirías…? Si te digo que
no me gusta dar el primer paso, que sólo me gusta buscarlo, que soy pasiva en
el amor, que no se expresar mis afectos, que me quedo de una pieza cuando
alguien me expresa los suyos y no sé hacer otra cosa que sonreír, que me cuesta
en demasía decir si algo no me gusta o incomoda, que mi rostro lo refleja antes
que yo pueda decirlo y cuando me preguntan lo digo todo, pero no siempre con
las palabras correctas y es que en mi mente practico tanto lo que voy a decir,
para decirlo bien que no soy capaz de abstraerme y reflexionar un poco mas.
Y si te digo que soy hermética, que me cuesta querer a los hombres, no porque los odie o algo parecido, sino porque me acostumbré a caminar sola, entonces cuando llega alguien, siempre pienso que no me da la talla, que no es lo que ando buscando, que necesito algo más y finalmente no me doy la oportunidad para que alguien entre.
Y si te digo que a veces creo que la gente tiene que ser un descodificador de mis señales y sutilezas y que si no entienden me enojo, y si te digo que a pesar de todo lo que soy algún día querré intentar algo contigo, ¿Qué me dirías?
Y si te digo que soy hermética, que me cuesta querer a los hombres, no porque los odie o algo parecido, sino porque me acostumbré a caminar sola, entonces cuando llega alguien, siempre pienso que no me da la talla, que no es lo que ando buscando, que necesito algo más y finalmente no me doy la oportunidad para que alguien entre.
Y si te digo que a veces creo que la gente tiene que ser un descodificador de mis señales y sutilezas y que si no entienden me enojo, y si te digo que a pesar de todo lo que soy algún día querré intentar algo contigo, ¿Qué me dirías?
martes, 16 de julio de 2013
Pues nada, que lo son todo.
Ellas están ahí siempre.
He conocido muchas personas en esta vida. He topado con muchos tipos de gente.
Y me he quedado con las mejores.
Hay veces en las que me dan ganas de matarlas, pero de eso se trata. Los mejores amigos están para quererlos para odiarlos.
Gracias por demostrarme que estáis conmigo también en las duras.
Ellas están ahí siempre.
He conocido muchas personas en esta vida. He topado con muchos tipos de gente.
Y me he quedado con las mejores.
Hay veces en las que me dan ganas de matarlas, pero de eso se trata. Los mejores amigos están para quererlos para odiarlos.
Gracias por demostrarme que estáis conmigo también en las duras.
martes, 9 de julio de 2013
Rayden - Charlatanería
Qué decís de mi felices qué decís,
Qué decís de mi felices qué decís.
No vengo de la calle, no, vengo del vientre de mi madre,
La que me enseño a esforzarme y currar hasta sudar sangre.
Preferí la casa al parque,
por eso en salas me siento en la mía propia
y otros van de traficantes.
Crecí entre miradas desafiantes e insultos,
De los que ahora solo están para hacer bulto,
No les culpo porque ya tienen bastante,
Con querer tirar palante cuando es uno tan inculto.
Debe ser agobiante no poderme ni ver,
Que tenga estudios, una casa, tu curso del inem,
La resaca de ayer, cien novias por la red,
Clientes a quien pasar, sin nada mejor que hacer.
Podría ser como usted, y caer en la obviedad,
Pero paso, prefiero verme en la visera de un fracaso y vencer,
Retroceder ante el pelele sin haceros ni caso,
Escuchar tu vida, misera, la cual pretendes vender.
Qué decís de mi felices qué decís,
Siempre recurrís a la palabrería.
Qué decís de mi felices maldecís,
Dejaros ya de tanta charlatanería.
Dime a que quieres venir,
Amor, dinero, placeres, vicios.
Dime que buscas aquí,
La fama fácil puede hacer perder el juicio.
Dime a que quieres venir,
Alguna forma de conseguir beneficio.
Dime que buscas aquí,
Creo sinceramente que este no es tu sitio.
[ De: http://www.dicelacancion.com/letra-charlataneria-rayden ]
Vengo de los huevos de mi padre y no del gueto,
Aprendí valores mejores como el respeto,
No me quedé quieto, y puse cojones en cada gesto,
Pensare en la suma echando al resto.
De mi escritura y hoy la sigo haciendo,
Así si pierdo no podre arrepentirme de nada al final del trayecto.
No tengo una fortuna ni altura ni peso pluma,
Tan solo esta cultura y sin vivir del cuento.
Pienso lo que siento y te lo suelto sin censura,
Entre placeres y placebos sin peros,
Sin bulla, sin lujar a dudas, sin pensar en ceros,
Un quiero y no puedo son vidas como la tuya,
Al borde de la locura en la tortura del cuaderno,
Vuelvo como nuevo como nunca sabiendo,
Que la envidia es la peor ponzoña del que ambiciona,
Ya que transforma la persona y la demora por dentro.
Qué decís, qué decís de mi, ni puta idea tío,
No te voy a decir que he vuelto si ni siquiera me he ido.
Todavía no, todavía te queda mucho camino,
Creciendo, por la puerta grande hasta la cocina.
Qué decís de mi felices qué decís,
Siempre recurrís a la palabrería.
Qué decís de mi felices maldecís,
Dejaros ya de tanta charlatanería.
Dime a que quieres venir,
Amor, dinero, placeres, vicios.
Dime que buscas aquí,
La fama fácil puede hacer perder el juicio.
Dime a que quieres venir,
Alguna forma de conseguir beneficio.
Dime que buscas aquí,
Creo sinceramente que este no es tu sitio.
Qué decís de mi felices qué decís.
No vengo de la calle, no, vengo del vientre de mi madre,
La que me enseño a esforzarme y currar hasta sudar sangre.
Preferí la casa al parque,
por eso en salas me siento en la mía propia
y otros van de traficantes.
Crecí entre miradas desafiantes e insultos,
De los que ahora solo están para hacer bulto,
No les culpo porque ya tienen bastante,
Con querer tirar palante cuando es uno tan inculto.
Debe ser agobiante no poderme ni ver,
Que tenga estudios, una casa, tu curso del inem,
La resaca de ayer, cien novias por la red,
Clientes a quien pasar, sin nada mejor que hacer.
Podría ser como usted, y caer en la obviedad,
Pero paso, prefiero verme en la visera de un fracaso y vencer,
Retroceder ante el pelele sin haceros ni caso,
Escuchar tu vida, misera, la cual pretendes vender.
Qué decís de mi felices qué decís,
Siempre recurrís a la palabrería.
Qué decís de mi felices maldecís,
Dejaros ya de tanta charlatanería.
Dime a que quieres venir,
Amor, dinero, placeres, vicios.
Dime que buscas aquí,
La fama fácil puede hacer perder el juicio.
Dime a que quieres venir,
Alguna forma de conseguir beneficio.
Dime que buscas aquí,
Creo sinceramente que este no es tu sitio.
[ De: http://www.dicelacancion.com/letra-charlataneria-rayden ]
Vengo de los huevos de mi padre y no del gueto,
Aprendí valores mejores como el respeto,
No me quedé quieto, y puse cojones en cada gesto,
Pensare en la suma echando al resto.
De mi escritura y hoy la sigo haciendo,
Así si pierdo no podre arrepentirme de nada al final del trayecto.
No tengo una fortuna ni altura ni peso pluma,
Tan solo esta cultura y sin vivir del cuento.
Pienso lo que siento y te lo suelto sin censura,
Entre placeres y placebos sin peros,
Sin bulla, sin lujar a dudas, sin pensar en ceros,
Un quiero y no puedo son vidas como la tuya,
Al borde de la locura en la tortura del cuaderno,
Vuelvo como nuevo como nunca sabiendo,
Que la envidia es la peor ponzoña del que ambiciona,
Ya que transforma la persona y la demora por dentro.
Qué decís, qué decís de mi, ni puta idea tío,
No te voy a decir que he vuelto si ni siquiera me he ido.
Todavía no, todavía te queda mucho camino,
Creciendo, por la puerta grande hasta la cocina.
Qué decís de mi felices qué decís,
Siempre recurrís a la palabrería.
Qué decís de mi felices maldecís,
Dejaros ya de tanta charlatanería.
Dime a que quieres venir,
Amor, dinero, placeres, vicios.
Dime que buscas aquí,
La fama fácil puede hacer perder el juicio.
Dime a que quieres venir,
Alguna forma de conseguir beneficio.
Dime que buscas aquí,
Creo sinceramente que este no es tu sitio.
lunes, 8 de julio de 2013
ELLA.
Ella camina a paso firme, con la cabeza bien alta, con la mirada al frente, perdida en el horizonte de un mundo din fin.Por dentro está muerta, destrozada, pero no piensa permitir que eso se refleje en su mirada, en sus gestos por nada del mundo. Tiene los ánimos por los suelos, pero lo soluciona saliendo con su par de tacones de vértigo, de esos que si te doblas el pie te lo rompes. La vida le da la espalda, pero ella le contesta con una sonrisa y hacia delante, sin rendirse ella continúa su vida.El día es de un gris profundo, pero ella no se quita las gafas de sol. Intenta ocultar su tristeza, su amargura. La amargura de una rosa marchita, de un pájaro con un ala rota. No le apetece nada, pero sonríe. El tiempo se le escapa de las manos, se va, vuela, se consume, se desvanece. Así que ella decide aprovechar cada milésima de segundo. Porque sabe que el tiempo es oro. Aprovecha cada minuto como si fuera el último.Prefiere quedarse en casa, sale a la calle. Ella va a comerse el mundo. Y al que no le guste, que no mire.Ella ríe, se mira al espejo y se quiere. Porque al fin y al cabo, si ella no lo hace, nadie lo hará por ella.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




