lunes, 8 de julio de 2013

ELLA.

Ella camina a paso firme, con la cabeza bien alta, con la mirada al frente, perdida en el horizonte de un mundo din fin.Por dentro está muerta, destrozada, pero no piensa permitir que eso se refleje en su mirada, en sus gestos por nada del mundo. Tiene los ánimos por los suelos, pero lo soluciona saliendo con su par de tacones de vértigo, de esos que si te doblas el pie te lo rompes. La vida le da la espalda, pero ella le contesta con una sonrisa y hacia delante, sin rendirse ella continúa su vida.El día es de un gris profundo, pero ella no se quita las gafas de sol. Intenta ocultar su tristeza, su amargura. La amargura de una rosa marchita, de un pájaro con un ala rota. No le apetece nada, pero sonríe. El tiempo se le escapa de las manos, se va, vuela, se consume, se desvanece. Así que ella decide aprovechar cada milésima de segundo. Porque sabe que el tiempo es oro. Aprovecha cada minuto como si fuera el último.Prefiere quedarse en casa, sale a la calle. Ella va a comerse el mundo. Y al que no le guste, que no mire.Ella ríe, se mira al espejo y se quiere. Porque al fin y al cabo, si ella no lo hace, nadie lo hará por ella.

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